DE GRACIA RECIBIMOS, DE GRACIA DAMOS
MATEO 10:8

miércoles, 16 de agosto de 2017

Habla bendiciones sobre tu familia. Devocional. De Joseph Prince




Salmos 5:12 Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como con un escudo lo rodearás de tu favor.
¿Qué es lo que crees, y dices respecto a tus seres queridos todos los días? Entre los judíos ortodoxos, los viernes por la noche en sus hogares, el padre pone sus manos sobre sus hijos y pronuncia bendiciones de Dios sobre ellos. ¡No es de extrañar que los niños judíos crezcan siendo ganadores en la lucha de la vida! Ellos han llegado a ser algunos de los más grandes inventores del mundo, banqueros, músicos y artistas.

Aunque son una raza minoritaria, los judíos han producido el mayor número de ganadores de premios Nobel. Yo creo que es porque bendicen a sus hijos de la misma manera que lo hicieron los patriarcas del Antiguo Testamento. Abraham, Isaac y Jacob liberaron las bendiciones de Dios sobre sus hijos, imponiéndoles las manos y pronunciando bendiciones. (Génesis 27: 27-29, 38-40; 48: 14-16).

En el Nuevo Testamento, los apóstoles pronunciaron bendiciones sobre las iglesias a las que estaban predicando. A la iglesia de Filipos, Pablo declaró: "Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Filipenses 4:19). Juan lanzó una poderosa bendición sobre Gayo cuando dijo: "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma."(3 Juan 1: 2)

Incluso Jesús pronunció una bendición de liberación sobre la hija de la mujer siro-fenicia: "ve; el demonio ha salido de tu hija" (Marcos 7:29). Esta fue una bendición de liberación a distancia. La mujer la tomó por fe y encontró que su hija estaba bien cuando llegó a casa. (Marcos 7:30). Del mismo modo, el centurión tomó la bendición por fe, y la sanidad vino sobre su siervo de vuelta a casa. (Mateo 8: 8-13).

Los padres de una pequeña hicieron lo mismo mientras adoraban en nuestra iglesia. Su hija estaba en el hospital en etapas finales de cáncer. Cuando pronuncié la bendición de sanidad ese domingo, ellos la recibieron y la pronunciaron sobre su hija. ¡Ella pronto fue dada de alta del hospital, sanada!

Amigo mío, bendice a tus seres queridos. Declara sobre ellos: "El Señor te bendice y te rodea con su favor y con un escudo". Declara bendiciones sobre tu vida diciendo: "Gracias Señor, tú sobre abundas en mis necesidades y estoy en un excelente estado de salud".

Números 6:24-26 Jehová te bendiga, y te guarde; Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Extraído del sitio “Joseph Prince Ministries”

domingo, 13 de agosto de 2017

HABLAR EN LENGUAS El recurso más mal entendido y poco aprovechado en todo el cristianismo. Por el Reverendo Robert Lindfelt



Conceptos Erróneos Comunes y Miedos Acerca Del Hablar En Lenguas

 “¿¡Qué era esa lengua extraña!? Esa fue mi declaración al oír hablar en lenguas por primera vez. Sonaba bastante extraño. Esa fue una experiencia espiritual totalmente nueva para mí. Me volví muy aprensivo ante la idea de hablar en lenguas. Como con cualquier otra cosa que es nueva o que parece extraña al principio, es absolutamente normal edificar algún miedo contra ello.

Desafortunadamente, muchos malentendidos han serpenteado en la mente de aquellos que están buscando la manifestación de hablar en lenguas. Todos esos malos entendidos provienen del temor a lo desconocido y de comprometer la integridad de la Palabra de Dios.

Este capítulo será útil para disipar lo que un ministro de Gran Bretaña me escribió en respuesta a la lectura de la primera edición de mi libro “Hablar en Lenguas: Una Perspectiva Bíblica”, diciendo, "las lenguas son generalmente despreciadas y no se habla acerca ellas o son consideradas como algo extravagante... balbuceos exagerados..." Desafortunadamente, hay muchos que han arrastrado un pensamiento erróneo acerca de hablar en lenguas en su vida cristiana. Una investigación cuidadosa de la Palabra de Dios debe eliminar cualquier temor o concepción errónea acerca de hablar en lenguas.

Malentender las Escrituras sobre el hablar en lenguas, ha formado una serie de conceptos erróneos y temores que desalientan a los cristianos de investigar esta maravillosa manifestación. Si no fuera por ciertos errores que se han promulgado a través de los años produciendo temores infundados, muchos creyentes estarían experimentando un emocionante episodio que cambiaría de por vida sus vidas.

Cuando escuché por primera vez acerca de hablar en lenguas y aprendí acerca de su significado, varios temores se infiltraron en mi corazón, incluyendo: "¿Soy lo suficientemente bueno ante Dios para utilizar esta impresionante manifestación?" "¿El hablar en lenguas estaba realmente disponible de hacer después de su introducción, hace unos 2.000 años, según lo registrado en el libro de Hechos?" Hubo algunas personas que declararon: "Eso quedó atrás con los Apóstoles del Primer Siglo". Había incluso algunos creyentes bien intencionados que decían que: "el hablar en otras lenguas era del diablo". Estos y otros obstáculos de mal entendimiento han engañado y alejado a muchos cristianos bien intencionados de manifestar una de las habilidades más gratificantes en el cristianismo.

Los siguientes son una serie de conceptos erróneos y temores que han frustrado los intentos amorosos de muchos bien intencionados cristianos, de manifestar una de las experiencias más preciosas de Dios. Una fuente que disipa el temor es la verdad de la Palabra de Dios. Muchos han sido inundados con ideas de lo que otras personas han enseñado, y no de lo que la Biblia enseña. Usaremos la incomparable Palabra de Dios para descubrir lo que nuestro Padre Celestial tiene que decir acerca de estas inquietudes con respecto a hablar en lenguas.

Salmos 34:4 Busqué a Jehová, y él me oyó, Y me libró de todos mis temores.

Muchas personas llaman al hablar en lenguas un don mientras que Dios lo llama una manifestación.

Cuando renacemos, recibimos el don de espíritu santo. Envueltas en ese regalo están nueve manifestaciones. Esas nueve manifestaciones no son dones separados, sino que son evidencias del único don del espíritu santo.

El concepto de llamar a la manifestación de hablar en lenguas un don, conduce a la preocupación en las personas, y las lleva a cuestionarse a sí mismas si son lo suficientemente buenos para recibirlo. Algunas personas dirán: "Yo renací, pero no he recibido el don de hablar en lenguas". Este es un entendimiento incorrecto de las Escrituras. Dios no hace acepción de personas. Todo aquel que renace, recibe el don de espíritu santo que incluye las nueve manifestaciones, incluyendo el hablar en lenguas.

1 Corintios 2:7 Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.

Los siguientes versículos contienen una lista de las nueve manifestaciones.

1 Corintios 12:8-10 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;
a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.
A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

El uso de las palabras "porque a este" y "a otro", se refieren a las palabras "para provecho" en el versículo siete. Esto enfatiza que cada una de las manifestaciones son para provecho a la persona que las usa. En el versículo siguiente, Dios lo pone todo junto diciendo: "Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere" (1 Corintios 12:11). Este versículo confirma que todas las manifestaciones provienen de un espíritu, y la persona las opera como él o ella quiere. No está diciendo, "como Dios quiere", como algunos enseñan, sino como el hombre mismo quiere. Dios le da al hombre libre albedrio para utilizar el espíritu. Dios no fuerza ninguna de las manifestaciones sobre un individuo.

Ya que las personas etiquetan mal al hablar en lenguas como un don, sienten que Dios las da sólo a ciertas personas que lo merecen.

Muchos creyentes temen que el hablar en lenguas esté reservado sólo para los que más lo merecen. Nuestro amoroso Padre Celestial señala notoriamente en Su Palabra que Él no hace acepción de personas. "En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas", (Hechos 10:34). Él puede respetar condiciones, tales como cuando la gente cree, ellos reciben, pero Él no retiene o restringe Sus bendiciones a las personas a quienes Él ha hecho Sus promesas.

Dios no tiene favoritos. Él no olvida a algunos, y favorece a otros al dar lo que Él ha puesto a disposición de todos aquellos que le creen. “Todos hemos pecado, y estamos destituidos de la gloria de Dios", dice en Romanos 3:23. Nadie merece, ni se ha ganado el derecho de tener el don de Dios de espíritu santo. Aun así, Jesucristo pagó el precio por cada hombre sobre la faz de la tierra.

Juan 3:16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

El "todo aquel" incluye todos y cada uno. Nadie es excluido cuando se trata del nuevo nacimiento. Él ama a todos, y es por eso que no hay excepciones cuando se trata del nuevo nacimiento y de manifestar el don de espíritu santo.

1 Juan 4:13-15 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.
Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

Romanos 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Lo que cuenta en la vida es tener el espíritu de Cristo en ti. Esto viene como resultado de creer en el hijo de Dios. Cada vez que alguien, sin importar quien sea, confiesa Romanos 10: 9 y 10, llega a ser salvo o renacido, lleno del don de espíritu santo.

Romanos 10:9,10 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

Ellos entonces tienen la capacidad de hablar en lenguas. Justo como lo hicieron los nuevos creyentes en el Día de Pentecostés, cuando declararon: "los oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios" (Hechos 2:11).

Si Dios sólo permitiera que los "muy buenos" manifestaran el hablar en lenguas, entonces el Apóstol Pablo nunca habría calificado. Pablo consintió en la muerte de los cristianos y puso a muchos en prisión. Sin embargo, Dios lo perdonó y le permitió hablar en lenguas. "Doy gracias a Dios, hablo en lenguas más que todos vosotros" (1 Corintios 14:18). Obviamente, Pablo reconoció el valor de hablar en lenguas.

Se cree que un creyente quizá tenga que esperar o "demorarse" antes de que hable en lenguas.

A muchos creyentes mal guiados se les enseña que tienen que esperar el momento justo antes de que Dios les haga experimentar el hablar en lenguas. Esta es una triste injusticia para el deseo de Dios de que cada creyente hable en lenguas inmediatamente después de haber renacido.

El ejemplo en la Palabra de Dios es que, una vez que la gente era llena del don de espíritu santo, ellos manifestaban el hablar en lenguas inmediatamente. En el Día de Pentecostés, no esperaron para manifestar el hablar en lenguas. Cornelio y su familia en Hechos capítulo diez no esperaron para manifestar el hablar en lenguas. Nuestro Padre Celestial desea escuchar que lo adores (Filipenses 3:3 KJV), que le des gracias bien (1 Corintios 14:17), y que lo magnifiques (Hechos 10:46). La Palabra de Dios declara: "Quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas" (1 Corintios 14:5). También declara que nadie debe impedir a nadie el hablar en lenguas (1 Corintios 14:39). Todos estos ejemplos juntos demuestran a un Dios que desea que Sus hijos operen el espíritu dado a ellos sin ningún período de espera.

Se mal enseña que los niños no deben hablar en lenguas hasta que sean jóvenes maduros y adultos.

Muchos que creen en el hablar en lenguas vacilan en guiar a sus hijos a hablar en lenguas. Se preguntan si ellos son capaces de manejar el espíritu de Dios a una edad temprana. La Palabra de Dios no dice nada acerca de los límites de edad cuando se trata de manifestar el espíritu de Dios.
Para que alguien llegue a ser renacido, tienen que ser capaz de entender quién es Jesucristo y qué hizo al redimir a la humanidad. También tiene que comprender el concepto de Jesucristo siendo resucitado de entre los muertos. Creer en el Hijo de Dios y hacer a Cristo Señor, así como creer en la resurrección es el requisito básico para la salvación.

Romanos 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Cuando un niño está listo para creer en estas realidades, entonces puede tener el don de espíritu santo morando en él. He oído hablar de niños de cinco y seis años que manifiestan el espíritu. Deben haber sido muy maduros para su edad. Una cosa es segura, no debemos precipitar el proceso. Necesitan actuar ejerciendo su libre voluntad. Una vez que tienen suficiente entendimiento, entonces pueden renacer y caminar por el espíritu y hablar en lenguas.

Se piensa que hablar en lenguas terminó con el cierre de la Iglesia del Primer Siglo.

El libro de Hechos revela una iglesia vibrante y llena de poder que muchos dicen que nunca se ha repetido. Muchos han dicho que este fue un momento único en la historia. Se cree que todos los milagros y sanidades fueron sólo para ese período de tiempo, incluyendo el hablar en lenguas. Este tipo de pensamiento es erróneo. La obra de Dios no terminó con la Iglesia del Primer Siglo, sino que ha continuado a lo largo del tiempo hasta ahora.

Hoy, las personas siguen renaciendo y hacen todas las obras del espíritu santo que se manifestaron en la Iglesia del Primer Siglo. He atestiguado personalmente, y he sido parte de muchas sanidades y milagros, y he oído a miles de personas hablar en lenguas.

A lo largo de la historia, la Iglesia Cristiana ha sido testigo de todas las señales, milagros, sanidades y otras actividades indicativas del poder de Dios en manifestación. Incluido en estas obras está el hablar en lenguas. En la historia reciente, hablar en lenguas se hizo muy frecuente con el movimiento pentecostal moderno que comenzó en Los Ángeles en 1906. Cientos de miles de personas hablan en lenguas hoy.

Hablar en lenguas está colocado en último lugar en la lista de manifestaciones en 1Corintios 12, por lo que se piensa que es menos importante.

Este error es fácil de erradicar, porque cuando una persona abre su Biblia y lee el listado, ¡rápidamente encuentra que se enumera en penúltimo lugar!

1 Corintios 12:10 A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.

Siempre que tienes una lista de cosas, algo tiene que estar en el último o penúltimo lugar. Me gusta cuando la gente, que está adherida a este concepto erróneo, pertenece a una gran familia y ellos son uno de los últimos hijos del grupo. El punto es fácilmente revelado, cuando digo: "Ya que tú fuiste uno de los últimos nacidos en tu familia, ¿eres menos importante?" Esto no encaja muy bien con aquellos que se enfrentan con tal lógica.

Se piensa que el hablar en lenguas es un balbuceo incontrolado.

La gente tiene miedo de oír a los demás hablar con sonidos que no pueden entender. Ha habido una serie de películas e incluso algunos documentales que han mostrado al hablar en lenguas con una óptica desfavorable.

Cuando se habla en lenguas, la persona mantiene su libre albedrio, por lo que uno puede hablar en voz alta o en voz baja. Puede controlar completamente el proceso, y detenerse y comenzar a voluntad propia.

Un aspecto del que los creyentes deben estar conscientes es que Dios instruye a los renacidos a andar en amor, operando las manifestaciones decentemente y con orden.

1 Corintios 14:40 pero hágase todo decentemente y con orden.

Las cosas de Dios deben ser ordenadas y no traer confusión. Una persona que habla en lenguas correctamente lo hará bajo control.

Se piensa que el hablar en lenguas es del diablo.

Un comportamiento inusual de algunos mientras ellos hablan en lenguas, ha llevado a otros a declarar que debe ser del diablo. Una vez más, películas y documentales no basados en la Biblia han mostrado que hablar en lenguas es un asunto de confusión. Entonces la gente cita la Biblia para decir que Dios no es el autor de la confusión: "Porque Dios no es un Dios de confusión, sino de la paz, como en todas las iglesias de los santos" (1 Corintios 14:33). Cuando la gente es testigo de la confusión de personas hablando en lenguas y rodando alrededor de los pasillos, y siendo "muertos en el espíritu", atribuyen todo esto a las obras del adversario. Las lenguas son genuinas, pero los actos necios son influenciados por el diablo.

Satanás ha trabajado tiempo extra para desacreditar el hablar en lenguas y para hacer que parezca ridículo el hacerlo. Dios nos ha dado libre voluntad, por lo que somos responsables de cómo actuamos mientras hablamos en lenguas. Necesitamos recordar lo que dice 1Corintios 14:40: "Pero hágase todo decentemente y con orden".

¿Puedo tener una experiencia falsa cuando hablo en lenguas?

Esta es una preocupación común que la gente tiene al intentar algo nuevo. Cuando se trata de la operación del espíritu de Dios, nuestro Padre celestial no quiere que experimentemos nada falsificado. Una sección de la Escritura lo declara claramente.

Lucas 11:11-13 ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?
¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

Dios no le daría algo malo a Su hijo si él ha pedido cosas espirituales. Esto es verdad para cualquier creyente que se acerca a Dios para operar la manifestación. En tus esfuerzos por hablar en lenguas, ve con confianza al trono de la gracia, sabiendo que tu Padre celestial no te daría nada menos que lo mejor.

Al creyente le preocupa si puede usar mal la manifestación de hablar en lenguas

Como ya hemos visto, Dios no nos daría una experiencia falsa. Queremos hacer lo mejor para nuestro Padre Celestial, así que debemos aprender el correcto funcionamiento de las manifestaciones. Si cometemos algún error, recuerda que Dios es fiel para perdonar nuestros pecados.

1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

Amamos a Dios, y Él nos ama y trabajará con nosotros. Cualquier persona con un corazón amoroso y sincero que va delante del Padre con el deseo de bendecirlo, ciertamente manifestará el hablar en lenguas correctamente. Hacemos nuestra parte al manifestar, que es mover nuestros labios, garganta y boca, llevando hacia afuera los sonidos. Es como hablar en nuestra propia lengua natal, pero no tenemos que pensar qué vamos a decir, porque Él hace eso. Nosotros sólo hablamos. Haciendo esto no abusaremos de esta maravillosa manifestación.

Algunos piensan que no son lo suficientemente buenos ante Dios para utilizar las manifestaciones del espíritu santo.

Es fácil para el hombre pensar que nunca podrá ser lo suficientemente bueno como para tener las cosas de Dios. Como dice Romanos 3:11: "... No hay justo, ni aun uno". Pero todo lo que obtenemos de nuestro Padre Celestial es por gracia. Él nos ama tanto que quiere lo mejor para nosotros.
Nuestro Padre Celestial obviamente nos ama a pesar de lo pecadores que fuimos, porque Él envió a Su hijo a morir por nosotros para que pudiéramos tener todas las cualidades del nuevo nacimiento incluyendo el don de espíritu santo y sus manifestaciones. Cuando Él nos mira, todo lo que le importa ver, es la plenitud de Cristo en nuestro interior. Al final, no se trata de lo buenos que somos, sino de lo bueno que es Dios para darnos la plenitud del don de espíritu santo, unido a la capacidad de hablar en lenguas e ir incorporando las otras manifestaciones en nuestra vida.

Algunas personas piensan que hablar en lenguas es el "don de lenguas" para que puedan convertirse en misioneros y hablar el idioma local.

De lo que se trata hablar en lenguas, es de orar en el espíritu al Padre Celestial. No hay nada en la Palabra de Dios que nos haga concluir que la gente que habla en lenguas sería enviada como misioneros a otros países.

Obviamente, las personas que hablan en lenguas, probablemente tendrán una vida intensa de oración y podrían ser adecuadas para el trabajo misionero. El hecho de que hablen en lenguas no significa que hablen el idioma de los pueblos nativos a donde son enviados. El único registro de personas que entendieron las lenguas que se hablaban es en el Día de Pentecostés, cuando los que escuchaban reconocieron su lengua materna. Dios hizo esto como una bendición especial al introducir el recibimiento del don de espíritu santo. No hay ningún otro registro en la Palabra de Dios de que esto ocurriera después.

Hay relatos de personas que han escuchado a alguien hablar en lenguas, y han reconocido el lenguaje de las lenguas. Ellos informan que el lenguaje del que habló fue con claridad y de acuerdo a la Palabra de Dios en su contenido. Alguien con un conocimiento de lenguas habladas en Irán, comentó que mi lengua en ese momento en particular (yo estaba trabajando con ella en manifestar el hablar en lenguas) era de un cierto dialecto de su país.

Algunas personas asocian el hablar en lenguas con ser poseídos por Dios y con perder el control físico de sus cuerpos.

He experimentado estar en servicios de iglesias, cuando de repente la gente hace ruido balbuceando y se tiran al suelo. Esta embarazosa escena sucede con demasiada frecuencia en ciertas iglesias que creen que están poseídas por el espíritu de Dios y entregan sus cuerpos físicos para rodar y hacer todo tipo de movimientos contorsionados.

El Verdadero Dios y Padre de nuestro Señor y Salvador realiza todas las cosas decentemente y con orden, y Él espera que nosotros también lo hagamos (1 Corintios 14:40: pero hágase todo decentemente y con orden.). Dios nos ama y nunca nos pondría en situaciones incómodas que no le dieran la gloria.

Cuando alguien habla en lenguas, es a causa de la libre voluntad de ese individuo. Comienza y termina cuando así lo desea. El maligno trata de engañar a la gente para que entregue sus mentes y cuerpos a su control. Es por eso que alguien puede estar hablando en lenguas y aún estar poseído por el diablo haciendo cosas extrañas. Un ejemplo de esto es cuando alguien maneja serpientes venenosas mientras habla en lenguas. La lengua es probablemente genuina, pero el manejo de las serpientes es una enseñanza equivocada o posesión de un espíritu diabólico. Mientras operamos esta manifestación, nuestras acciones deben ser con el amor de Dios.

Hay algunas iglesias que manejan serpientes mientras hablan en lenguas.

Esta es otra situación en donde la gente no renueva sus mentes, y está llena de error acerca de la función apropiada de hablar en lenguas. En este caso, literalmente toman lo que dice Marcos 16:18: "tomarán en las manos serpientes"; y se olvidan de leer el resto del versículo que indica que es si se hiciera tal cosa por error, como lo hizo el apóstol Pablo en Hechos 28:3-5, que fue mordido por una serpiente. En esta situación no fue dañado. Como dice el versículo en Marcos: "y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño". Lo que se comunica aquí, es que si un creyente es mordido por una serpiente venenosa o bebe un líquido contaminado, ese creyente puede ser liberado sin daño alguno.

La integridad de la Palabra de Dios siempre está en juego. Debemos seguir siendo obreros de la Palabra de Dios, dividiéndola correctamente. En este caso, las Escrituras han sido mal entendidas y, por lo tanto, mal aplicadas, causando que ocurra un error muy difícil de manejar. El triste resultado es que esto detiene o aleja a muchas personas de hablar en lenguas, porque no quieren ser asociados con manipuladores de serpientes.

Conclusión

Estos conceptos erróneos y temores no deben impedir que el creyente manifieste el hablar en lenguas. Una vez que alguien reconoce que Dios desea escucharle hablar en lenguas, simplemente tomará acción y lo hará. No queda absolutamente ningún temor una vez que la Palabra de Dios es plenamente conocida. En ese punto, nada te impedirá hablar en lenguas.

Aprendiendo a hablar en lenguas

Habiendo tenido la oportunidad de ayudar a cientos de personas a través de los años a hablar en lenguas, me gustaría ofrecer las siguientes sugerencias que te serán útiles, a ti lector, para hablar en lenguas.

Aprende acerca del plan de salvación de Dios que El forjó a través de Jesucristo, a través del conocimiento de la Palabra de Dios, para que puedas renacer (o ser salvo) como se describe en Romanos 10:9. Jesucristo es el camino, la verdad y la vida (Juan 14:6). No hay otro nombre bajo el cielo por el cual puedas ser salvo (Hechos 4:12).

Romanos 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Aprende lo que la Palabra de Dios enseña acerca de hablar en lenguas y edifica el deseo de hacerlo. Edifica en tu corazón seguridad y confianza en lo que la Palabra de Dios dice acerca de hablar en lenguas.

Date cuenta mientras estás buscando, que Dios no te dará una falsificación. Dios te ama y como nuestro Padre celestial Él solo quiere lo mejor para ti.

Lucas 11:11-13:
¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente?
¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

!El hecho mismo de hacerlo!

1.     Entiende la mecánica del habla. Date cuenta de lo que se necesita para hablar físicamente, luego aplica esto a hablar en lenguas. El creyente tiene que mover sus labios, su boca y garganta, y decir las palabras. Dios no va a usarte como un títere y a forzar las palabras en tu boca. Tienes la libertad de hablar o no hablar. Dios siempre está ahí con palabras para expresar cuando tú hables.

2.     Date cuenta de que Dios no te posee o te obliga a hablar en lenguas automáticamente. Tú tienes que iniciar el proceso con el deseo de abrir tu boca y formar las palabras.

Cuando aprendí a hablar en lenguas por primera vez, hubo una cosa que me detuvo. Estaba esperando que Dios me moviera. Pronto aprendí que no podía esperar a que Dios me empujara por el acantilado, por así decirlo. Tú debes tomar la iniciativa de simplemente comenzar a hablar sonidos, mantenerlo en marcha y no te detengas. Tú tienes que formar las palabras y darles el impulso para que salgan. Dios no lo hará por ti.

3.     La libre voluntad siempre se aplica al hablar en lenguas. El creyente tiene que desear hacerlo. No tienes que esperar a que Dios te mueva para hablar en lenguas. Puedes hacerlo cuando quieras. Eso es lo maravilloso. Tenemos libre albedrio. Nosotros tenemos que tomar la iniciativa y decir la primera palabra independientemente de cómo suene. Entonces las seguimos dejando correr.

Es muy importante, cuando hablas por primera vez en lenguas, hacerlo mucho. Algunas personas lo harán un poco y se detendrán, y luego les hablará el adversario, diciéndoles: "¿Realmente lo hiciste?". Continúa haciéndolo y simplemente sigue hablando. Sonará extraño y muy diferente. Si alguna vez has escuchado a extranjeros hablando alrededor de ti, dirías que su idioma suena extraño. Así es cuando hablas en lenguas por primera vez. Jesucristo le enseñó a sus discípulos acerca de manifestar el espíritu santo para cuando lo recibirían en el futuro (Juan 7:38,39).

Juan 7:38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.

Una vez que hables, continúa hablando por un largo período de tiempo. Recuerda, estás hablando con Dios, magnificándolo, dándole gracias, adorándole y más.

4.     Habla con denuedo. Toma el primer paso para mover la boca, los labios y la garganta para sacar las palabras. No es necesario pensar qué palabras has de hablar. Dios siempre está allí para darte qué hablar. Sólo tienes que mover la boca y hablar en voz alta con denuedo.

Si en este punto, aun no has hablado en lenguas, entonces descansa y luego empieza de nuevo. Esta vez, tomate su tiempo y revisa cada paso cuidadosamente. Sería de ayuda pedir a alguien que tiene experiencia en ayudar a otras personas, que te ayude.

Te aliento a que recibas a Dios y Su Palabra, y que hables en lenguas. Sé bendecido con toda la plenitud de lo que Dios ha hecho disponible a través de Su don de espíritu santo. Él quiere que hables en lenguas, así que sé paciente y persistente en tus esfuerzos para hablar en lenguas. Nada trae una paz más real al alma que hablar en lenguas.

Sabiendo el significado de hablar en lenguas, tú querrás hablar en lenguas a menudo. Uno de los mejores lugares para hablar en lenguas es en tu coche mientras conduces solo. Puedes hablar en voz alta, puedes cantar en lenguas tu melodía favorita. Recuerda, hablar en lenguas es para tu vida privada de oración. No está diseñado para hablar en voz alta delante de los demás. Muchas personas dicen que su vida espiritual realmente despega una vez que hablan en lenguas. Para mí, no hay nada más impresionante que hablar en lenguas.

Artículos extraídos del sitio “SPEAKING IN TONGUES”.


Mi inmensa gratitud al Reverendo Bob Lindfelt por su amorosa autorización para traducir sus artículos.

Traducción por Claudia Juárez Garbalena


ALGUNOS BENEFICIOS DE HABLAR EN LENGUAS.

(Datos tomados del libro “Recibiendo el espíritu santo hoy” de V.P. Wierwille).
1. Te edifica. 1 Corintios 14:4; Judas 20

2. Hablas a Dios secretos divinos. 1 Corintios 14:2

3. Hablas las maravillas de Dios. Hechos 2:11

4. Magnificas a Dios. Hechos 10:46.

5. Haces oraciones perfectas (no hay egoísmo al orar en lenguas). Romanos 8:26,27.

6. Das gracias bien. 1 Corintios 14:17.

7. El Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Romanos 8:16.

8. Sabes que eres coheredero con Cristo. Romanos 8:17.

9. Te fortaleces con el poder de tu hombre interior. Efesios 3:16; 2 Corintios 4:16.

10. Es señal a los incrédulos. 1 Corintios 14:22; Marcos 16:17.

11. Es descanso al alma. Isaías 28:11,12; 1 Corintios 14:21

12. Es para traer un mensaje de Dios o en nombre de Dios a la gente (cuando es interpretado). 1 Corintios 14:4, 13, 27,28.

Cómo hablar en lenguas:

INSTRUCCIONES

Todo aquel que confiesa Romanos 10:9 y 10, DE CORAZON, es salvo y tiene la capacidad de hablar en lenguas por la gracia de Dios. Hablar en lenguas es la prueba en el mundo de los sentidos de que eres renacido, salvo y de que ninguna fuerza terrenal o diabólica puede detener tu camino a Casa, y de que serás arrebatado en la próxima venida de nuestro Señor Jesucristo.

El hablar en lenguas es tan sencillo como respirar, es más sencillo que hablar nuestro idioma natal, hacemos la misma mecánica solo que la diferencia es que no pensamos las palabras que debemos decir. Somos nosotros quienes decidimos abrir la boca, usar la garganta, los labios y hacemos los sonidos.

Padre celestial, en el nombre de Cristo Jesús, y por el poder que me has conferido, ministro espíritu santo a tu hijo deseoso de manifestar el hablar en lenguas, y demando que todo obstáculo que le impide hablar en lenguas sea removido. Gracias Padre por tu espíritu perfecto e inefable desbordándose en tu amado hijo como ríos de aguas vivas. Amén.

Si deseas hablar en lenguas, busca un lugar quieto, relájate, toma una respiración profunda, deja salir el aire lentamente, y enfoca tu mente en Dios y en nuestro Señor Jesucristo quienes te aman inconmensurablemente. Agradéceles por haberte llenado del espíritu santo, toma otro aliento, y suéltalo. Di palabras de alabanza, de acción de gracias y adoración. Y eso es exactamente lo que va a decir en lenguas. Y TEN DENUEDO. ¡Deja que las palabras fluyan y se desborden de ti! ¡Eso que estás hablando, son las maravillas de Dios! ¡Continúa hablando! hablar en lenguas te fortalecerá y confortará en medio de situaciones demandantes de dolor, desconcierto o tristeza. Hablar en lenguas es una preciosa y magnifica herramienta que Dios nos ha dado para adorarlo, para comunicarnos con Él y fortalecer nuestro andar creyente. ¡Dios te bendiga!

 En el amor de Cristo,

Claudia Juárez Garbalena

viernes, 11 de agosto de 2017

¡ERES DIGNO POR LA SANGRE DE CRISTO! - Por Claudia Juárez Garbalena

Publicado originalmente el 19 de diciembre de 2010 

Hermosa familia de Dios:
¡Que preciosa e incomparablemente maravillosa es la libertad que hemos recibido en Cristo! ¡Es un regalo sublime y único de nuestro Padre, el Dios Todopoderoso, Quien con Su infinito amor, Su gran misericordia y Su infinita gracia nos ha rescatado del poder de las tinieblas y trasladado al Reino de Su Amado Hijo!
Romanos 5:1:
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
En la Biblia Latinoamericana:
1 Por la fe, pues, hemos sido “hechos justos” y estamos en paz con Dios por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
En Cristo, ¡estamos en paz con Dios!!!
Una lucha constante en el corazón de aquellos que buscan a Dios es tratar, por medio de sus acciones y obras, ser agradables, aceptados y amados delante de Dios. Este es un engaño del adversario, un clamor de la vieja naturaleza. Las Escrituras dicen muy claramente que fuimos justificados NO por las obras de la ley, sino por LA GRACIA de Dios que ha derramado en nosotros cuando aceptamos a Jesucristo como el Señor y Salvador de nuestras vidas. La sangre del Cordero nos limpió de todo pecado, de toda culpa, de toda indignidad y vergüenza delante de Dios.
Romanos: 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.
21 Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas;
 22 la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia,
23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,
24 SIENDO JUSTIFICADOS GRATUITAMENTE POR SU GRACIA, MEDIANTE LA REDENCIÓN QUE ES EN CRISTO JESÚS,
25 A QUIEN DIOS PUSO COMO PROPICIACIÓN (como pago) POR MEDIO DE LA FE EN SU SANGRE, PARA MANIFESTAR SU JUSTICIA, A CAUSA DE HABER PASADO POR ALTO, EN SU PACIENCIA, LOS PECADOS PASADOS,

26 con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús.
27 ¿Dónde, pues, está la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿Por la de las obras? No, sino por la ley de la fe.
28 Concluimos, pues, QUE EL HOMBRE ES JUSTIFICADO POR FE SIN LAS OBRAS DE LA LEY.
La separación que había entre Dios y el hombre desde la caída de Adán, quedó  solucionada por el sacrificio perfecto de nuestro Salvador viviente Jesucristo. Cuando él entregó su vida ofrendándola en aquel madero, al expirar su  último aliento, el velo del templo se rasgó de arriba abajo (Marcos 15:38). Ese velo en el Templo, separaba al hombre del Lugar Santísimo que representaba la Presencia misma de Dios. Antes de esto, sólo un hombre, un sacerdote escogido, entraba a ese lugar una vez al año para hacer sacrificio por la expiación de los pecados del pueblo. Todo esto simbolizaba la separación que había entre Dios y el hombre. Antes de Jesucristo, no era posible acercarse libremente a Su Presencia  por la indignidad del pecado que nos heredó Adán. Jesucristo, aquel que no conoció pecado, resolvió esta separación ofreciéndose a sí mismo como el Cordero de Dios.
Juan 3:16 afirma que Dios amó de tal manera al mundo, que dio a Su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
La vida eterna es un don, un regalo de la gracia de Dios. Al tu creer en Jesucristo, has sido investido con poder desde lo alto, espíritu santo, con el consolador, con la unción del santo y este espíritu te capacita para estar delante de Dios sin ninguna conciencia de pecado, culpa o condenación.
El cristiano sincero busca con gran empeño ganar esta justicia, esta aceptación delante de Dios, sin saber, entender y/o reconocer que POR LA GRACIA DE DIOS YA HA SIDO LAVADO DE TODO PECADO y por esta preciosa realidad y liberación en Cristo -quien es EL camino, LA verdad y LA vida- el hijo de Dios renacido desde lo Alto, ES MUY DIGNO PARA PRESENTARSE ANTE ÉL, JUSTO Y BLANCO COMO LA NIEVE.
¡Esta justicia nada tiene que ver con nuestro comportamiento! ¡Es un don de la gracia de Dios!
Y cuando pecamos, dice la Escritura:
1Juan 1:9
Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
David, el dulce cantor de Israel y un varón conforme al corazón de Dios, muchas veces  vivió agobiado por sus propias faltas, como viven hoy muchos hijos de Dios.
Salmos 38:4 Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí. Estoy debilitado y molido en gran manera; Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
Pero David también conoció muy bien la misericordia del Dios Altísimo:
Salmos 63:3
Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán.
Salmos 108:3
Te alabaré, oh Jehová, entre los pueblos; A ti cantaré salmos entre las naciones.
4 Porque más grande que los cielos es tu misericordia, Y hasta los cielos tu verdad.
Para todos aquellos hombres y mujeres que han amado a Dios a través de todos los tiempos, la condenación -la culpa, les ha sido un terrible flagelo. Buscando hacer la voluntad de Dios se encuentran fallando una y otra, y otra vez. Veamos estas palabras de David:
Salmos 103:1
Bendice, alma mía, a Jehová, Y bendiga todo mi ser su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios.
3 El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias;
4 El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
5 El que sacia de bien tu boca De modo que te rejuvenezcas como el águila.
8 Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia.
10 No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
11 PORQUE COMO LA ALTURA DE LOS CIELOS SOBRE LA TIERRA, ENGRANDECIÓ SU MISERICORDIA SOBRE LOS QUE LE TEMEN.
12 CUANTO ESTÁ LEJOS EL ORIENTE DEL OCCIDENTE, HIZO ALEJAR DE NOSOTROS NUESTRAS REBELIONES.
13 COMO EL PADRE SE COMPADECE DE LOS HIJOS, SE COMPADECE JEHOVÁ DE LOS QUE LE TEMEN.
14 PORQUE ÉL CONOCE NUESTRA CONDICIÓN; SE ACUERDA DE QUE SOMOS POLVO.
David buscó a su Dios desde su juventud y su Dios se mostró a él. David anhelaba profundamente hacer la Voluntad del Todopoderoso y constantemente se enfrentó con sus propias y tremendas limitaciones. Sin embargo David conoció la gran MISERICORDIA Y AMOR DE DIOS que lo miraba con gran compasión y ternura.
Salmos 40:1
Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.
2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.
3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
La alegría de vernos perdonados nos produce “un cantico nuevo”, en nuestra boca y derramamos alabanzas al Dios Todopoderoso mientras confiamos cada día más en Él.
David vivió en un tiempo en que los pecados eran expiados por medio de diferentes sacrificios, mayormente de animales. ¡Hoy vivimos en un tiempo maravilloso!: LA ADMINISTRACION DE LA GRACIA, en donde nuestros pecados no sólo han sido “cubiertos” con sacrificios y ofrendas, como ocurría en el Antiguo Testamento, sino que nuestros pecados han sido TOTALMENTE LAVADOS POR LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO.
Hebreos: 10:10
En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
11 Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados;
12 pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, (esto es un orientalismo que significa que el trabajo, que la obra ha sido completada: Cristo se sentó a la diestra de Dios)
13 de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies;
14 porque CON UNA SOLA OFRENDA HIZO PERFECTOS PARA SIEMPRE A LOS SANTIFICADOS.
15 Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: 
16 Este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré,
17 añade: Y NUNCA MÁS ME ACORDARÉ DE SUS PECADOS Y TRANSGRESIONES.
18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.
19 Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo POR LA SANGRE DE JESUCRISTO,
20 por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,
21 y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22 acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. (¡Nos acercamos a Dios a través de Cristo!!!, fuimos lavados por y en él)
23 Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión (o “confesión”) de nuestra esperanza (Cristo), porque fiel es el que prometió. 
Nuestro Dios y Padre es FIEL, Él no se olvida de que te ha perdonado, no te culpa, no te enjuicia. El precio por tu vida y por tu perdón ha sido pagado, totalmente liquidado por Jesucristo en aquel descomunal sacrificio que padeció ofrendando su vida por ti y por mí, ¡una sola vez y para siempre!
Hebreos 9:11
Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación,
12 y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.
13 Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,
14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Hemos recibido como un maravilloso regalo de Dios el espíritu santo, la vida eterna y con ella la justificación, santificación y redención de nuestras vidas. Esta es UNA VIDA NUEVA EN CRISTO. ¿Cómo vivimos esta vida nueva?
Romanos 6:1:
¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde?
2 En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?
3 ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?
4 Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, ASÍ TAMBIÉN NOSOTROS ANDEMOS EN VIDA NUEVA.
5 Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección;
6 sabiendo esto, que NUESTRO VIEJO HOMBRE FUE CRUCIFICADO JUNTAMENTE CON ÉL, PARA QUE EL CUERPO DEL PECADO SEA DESTRUIDO, A FIN DE QUE NO SIRVAMOS MÁS AL PECADO.
7 PORQUE EL QUE HA MUERTO, HA SIDO JUSTIFICADO DEL PECADO.
8 Y SI MORIMOS CON CRISTO, CREEMOS QUE TAMBIÉN VIVIREMOS CON ÉL;
6:9 sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.
10 Porque en cuanto murió, al pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive, para Dios vive.
11 Así también vosotros CONSIDERAOS MUERTOS AL PECADO, PERO VIVOS PARA DIOS EN CRISTO JESÚS, SEÑOR NUESTRO.
12 No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias;
13 ni tampoco presentéis vuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
15 ¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera.
16 ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?
17 Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; 
18 y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.
El apóstol Pablo dijo en Romanos 1:1
Pablo, siervo (en griego “dulos” “esclavo”) de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios.
Este servidor de Dios se consideró a sí mismo como “esclavo” de Jesucristo. Esto mis amados hermanos, es un orientalismo. En las tierras bíblicas un hombre era vendido como esclavo o se ofrecía a sí mismo como esclavo para pagar una deuda, pero esa esclavitud sólo duraba una cierta cantidad de años, después aquel hombre recibía su libertad. Cuando un hombre había llegado a tener una muy buena relación con su amo, se ofrecía para ser su esclavo por toda la vida marcándose la oreja con una lezna, lo cual significaba que pertenecía a aquel amo de por vida, este era un “dulos”, uno que servía, no por obligación, sino por amor.
Pablo decía que él era un “dulos”, un esclavo de Jesucristo. El, POR AMOR A SU AMO se hizo esclavo suyo. Pablo sabía muy bien que la esclavitud a Jesucristo era la puerta a la mas maravillosa libertad que jamás podría obtener por sí mismo. ¡Cristo lo libertó del pecado y de las consecuencias del pecado! Y él después quiso ser esclavo de la justicia. Este hombre, antes de ser llamado por Cristo, tenía un alto nivel social, prestigio y credenciales humanas, sin embargo  DEJO TODO POR AMOR A CRISTO:
Filipenses 3:7
Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida POR LA EXCELENCIA DEL CONOCIMIENTO DE CRISTO JESÚS, MI SEÑOR, POR AMOR DEL CUAL LO HE PERDIDO TODO, Y LO TENGO POR BASURA, PARA GANAR A CRISTO,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte.
La Biblia Latinoamericana dice: 8 Más aún, todo lo considero al presente como peso muerto en comparación con eso tan extraordinario que es conocer a Cristo Jesús, mi Señor, y en el versículo 10: Quiero probar el poder de su resurrección. Pablo sabía muy bien que mientras más conociera a su Señor y el poder de su resurrección, mas libertad y plenitud tendría, por eso lo dejó todo estimándolo como basura para ser “dulos”, un esclavo, de Jesucristo.
Muy amado hijo de Dios, tú has sido librado del poder del pecado y de la muerte por tu Señor y Salvador Jesucristo, eres limpio, santo, justo, muy digno y muy amado delante de Él. Eres aceptado delante de la Presencia del Padre y puedes presentarte ante Él sin vergüenza para derramarle tu corazón, darle tus peticiones y ser cobijado por Su incomparable amor.
Pídele a Él que alumbre más los ojos de tu entendimiento sobre esta justicia y sobre esta NUEVA VIDA que te ha otorgado como un don POR PURA GRACIA Y POR SU INFINITO E INCONDICIONAL AMOR EN CRISTO.
Los cristianos vivimos muchas veces engañados, robados por la condenación, por el sentido de indignidad. Pensamos o sentimos que Dios nos ama menos por nuestras faltas. ¡NO ES ASÍ! ¡El AMOR DE DIOS ES SIEMPRE EN UNA LINEA RECTA! ¡EL JAMÁS DEJA DE AMARTE POR TUS ERRORES! EL TE AMA PORQUE ERES SU HIJO. PAGÓ UN PRECIO ALTÍSIMO POR TI PARA RECIBIRTE EN SUS BRAZOS. El justo vive por la fe, ¿crees tú lo que dice Dios de ti, que eres digno delante de Sus ojos por Su gracia?
DIOS ETERNO NUESTRO, AYUDANOS A NO DESECHAR TU GRACIA. RECONOCIENDO QUE HEMOS SIDO LAVADOS, LIMPIADOS, JUSTIFICADOS, SANTIFICADOS Y REDIMIDOS POR Y EN CRISTO. EL FUE NUESTRO SUBSTITUTO EN AQUEL MADERO. EL CASTIGO DE NUESTRA PAZ FUE SOBRE EL. NUESTROS PECADOS FUERON CRUCIFICADOS CON EL Y POR SU LLAGA FUIMOS NOSOTROS CURADOS. GRACIAS DIOS VIVO Y VERDADERO POR LA MARAVILLOSA LIBERACION EN TU HIJO, NUESTRO PRECIOSO SALVADOR JESUCRISTO. AMEN.
¡Dios los bendiga!
Con amor de Dios,
Claudia Juárez.

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